Este taller de 14 sesiones es una invitación a volver a lo esencial: quién eres en Dios, más allá de tus roles, tus logros o tus heridas. Nace del libro «El Diseño Perfecto para una Mujer Imperfecta».
Organizados en 15 sesiones. Retoma cada video donde lo dejaste.
El PDF que acompaña cada sesión. Disponible al inscribirte.
Al final de cada sesión puedes dejar tu comentario y leer el de otros participantes.
Pon a prueba lo aprendido a lo largo del programa.
Al completar el programa recibes tu certificado en PDF.
Este taller de 14 sesiones es una invitación a volver a lo esencial: quién eres en Dios, más allá de tus roles, tus logros o tus heridas. Nace del libro El Diseño Perfecto para una Mujer Imperfecta y de la propia historia de Walesca Cano. No busca «mejorarte», sino ayudarte a redescubrir lo que el Padre soñó de ti desde antes de tu nacimiento.
A lo largo del camino comprenderás tu identidad a la luz de la Palabra, sanarás ideas que han empañado tu valor y aceptarás que no necesitas ser perfecta para ser profundamente amada. Escribirás tu propia visión, misión y propósito, y de la mano del olivo, la higuera, la vid y la zarza aprenderás a dar fruto desde tu esencia.
Cada sesión es un encuentro entre tú y Dios: un momento de gratitud, tres descubrimientos fundamentados en la Biblia, ejercicios en tu cuaderno de trabajo y un «¡Manos a la obra!» para vivir lo aprendido en tu día a día.
Tú, más allá de lo que haces. Desde el Salmo 139 descubrirás que fuiste entretejida con intención y que tu valor no depende de tus roles.
El olivo, la higuera y la vid no dejaron su fruto por una posición. Descubre que tu valor está en lo que nutres, no en lo que muestras.
Como el árbol junto a corrientes de agua (Salmo 1:3), aprende a volver a tus raíces y a permanecer firme ante la comparación y la confusión.
Tu mapa de vida: distingue tu propósito (para quién vives), tu misión (qué haces con lo que Dios te dio) y tu visión (hacia dónde vas).
Lo que Dios te reveló merece quedar por escrito (Habacuc 2:2). Hoy redactas tu visión, tu misión y el legado que deseas dejar.
Tu historia comenzó cuando Dios te pensó. En el Génesis descubrirás que fuiste creada como ezer kenegdo: una ayuda fuerte y poderosa.
Ser mujer es un diseño sagrado, no una debilidad. Esta sesión honra tu belleza, tu ternura y tu sensibilidad como verdaderas fortalezas.
Si creciste buscando aprobación, esta sesión es un abrazo: Dios es tu Padre, tierno y presente, y ya no tienes que demostrar nada.
El olivo da fruto en tierra seca. Si nada parece avanzar, descubrirás que no todo crecimiento es visible y que tu fidelidad impacta generaciones.
La higuera prefirió conservar su dulzura antes que reinar (Jueces 9:11). Celebra la dulzura que Dios puso en ti y compártela con libertad.
La vid da el fruto que alegra a Dios y a los hombres. Recupera la alegría de ser y de servir desde tu conexión con Cristo.
No todo lo que brilla viene de Dios. Aprende a distinguir las oportunidades que te halagan de las que de verdad forman parte de tu diseño.
Los dones abren puertas; el carácter te permite permanecer. Fortalece el tronco que sostiene tu propósito sobre la raíz que es Cristo.
No es el final: es el punto de activación. Reúnes todo lo descubierto para vivirlo como hacedora de la Palabra (Santiago 1:22).
¡Nosotros no podemos dejar de hablar de todo lo que hemos visto y oído! Hechos 4:20 TLA
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